jueves, 20 de agosto de 2015

MEDITANDO


LA GRANDEZA DEL DOLOR

La Biblia es un libro incomparable, cada página encierra y compendia un mundo, cada frase inspira y eleva, cada verdad enaltece y define. La literatura de sus libros es variada como las flores de la pradera cada una con su belleza, perfume y encanto; sin embargo, en el vasto jardín de sus temas hay una rosa que se destaca, sus espinas son inconfindibles pero su aroma y hermosura extraordinaria: es la flor carmesí del dolor. Ciertamente hay miseria en el dolor, pero hay grandeza cuando este dolor es solo un fuego purificador que prueba el temple de nuestra fe y nos moldea a imagen de nuestro Creador, entonces el espectro del sufrimiento se transforma en el crisol que desnuda el amor, sublimiza la vida, enaltece el espíritu y fortifica la esperanza.

Muchas son las afliciones del justo, pero de todas ellas lo libra el SEÑOR (Salmo 34:19)


Bendiciones

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