jueves, 27 de agosto de 2015

EL TEST 10 P.M.



DESCUBRIENDO EL PECADO EN NUESTRA VIDA
Por Paulino


Cierta ocasión conversaba con una muy querida compañera del colegio sobre la necesidad de confesar nuestros pecados a Dios y de aceptar a Cristo como salvador para poder llevar una vida correcta. Luego de unos minutos de escuchar mi argumento, ella replicó: “Yo no considero tener pecados en mi vida; soy una persona honesta, respetuosa, no digo malas palabras y nunca he hecho mal a nadie.” ¿Ha escuchado usted a alguien decir lo mismo?
Es evidente que algo no marcha bien en el mundo, basta con mirar los noticieros para darnos cuenta de que: el robo, el homicidio, las violaciones, la falta de integridad son el tema principal de los medios. La Biblia enseña que los delitos antes mencionados y muchos otros que podríamos añadir, son síntomas –fenómenos reveladores- de un problema interno profundo y grave llamado pecado y cuya fuente se encuentra en el corazón de la humanidad (Mateo 15:19). El pecado constituye el mayor mal que existe sobre la tierra puesto que su obejtivo es destruir el alma del ser humano, sin embargo el hombre de hoy parece no tener de ello una clara conciencia. 

¿Qué es el pecado? Definimos pecado como una actitud de abierto rechazo a la ley de Dios, directa o indirectamente es desprecio de su verdad y amor.
Si la Escritura declara que el pecado es una actitud interna hacia Dios de indiferencia o rebelión ¿Cómo podemos darnos cuenta de si es una realidad en nuestras vidas? ¿Cómo puede una persona detectarlo? Pues déjeme decirle que eso es posible a través del test 10 P. M. 

¿De qué se trata el Test 10 P. M. y como funciona? 
10 P. M. se refiere a los diez principales mandamientos que Jehová diera a Moisés en el monte Sinaí (Éxodo 20). Su finalidad es poner de manifiesto que el pecado es una realidad en la vida de las personas.

Quiero invitarle  a que aplique el test 10 P. M. en su vida. Solo recuerde que esto es entre usted y Dios, aunque él lo sabe todo, desea su absoluta sinceridad. CLIP AQUI PARA VER EL TEST

jueves, 20 de agosto de 2015

MEDITANDO


LA GRANDEZA DEL DOLOR

La Biblia es un libro incomparable, cada página encierra y compendia un mundo, cada frase inspira y eleva, cada verdad enaltece y define. La literatura de sus libros es variada como las flores de la pradera cada una con su belleza, perfume y encanto; sin embargo, en el vasto jardín de sus temas hay una rosa que se destaca, sus espinas son inconfindibles pero su aroma y hermosura extraordinaria: es la flor carmesí del dolor. Ciertamente hay miseria en el dolor, pero hay grandeza cuando este dolor es solo un fuego purificador que prueba el temple de nuestra fe y nos moldea a imagen de nuestro Creador, entonces el espectro del sufrimiento se transforma en el crisol que desnuda el amor, sublimiza la vida, enaltece el espíritu y fortifica la esperanza.

Muchas son las afliciones del justo, pero de todas ellas lo libra el SEÑOR (Salmo 34:19)


Bendiciones

miércoles, 19 de agosto de 2015

DECISIONES


Contemplando la condenación 

Por Hermano Pablo

El médico forense se puso la bata, se calzó los guantes de goma, se ajustó la mascarilla y empezó la operación. Dio los primeros cortes en el cuerpo, abrió el diafragma, extrajo el estómago y el hígado, se los entregó a un laboratorista, y siguió trabajando ajeno a quien lo estaba mirando.

Quien lo estaba viendo todo era Kristine Guess, una joven horrorizada y asqueada, intensamente pálida y a punto de desmayarse. Deseaba huir cuanto antes de ese lugar, pero tenía que quedarse allí.
Un juez la había condenado a contemplar la autopsia del hombre que ella había matado con su auto mientras manejaba en estado de embriaguez. Todo esto ocurría en Fairfax City, Virginia, Estados Unidos.

He aquí un castigo que algunos consideraron excesivo, pero que la mayoría juzgó ejemplar. Una joven se dio el gusto de beber copas de más en una fiesta. Y a la medianoche, con los vapores del licor en la cabeza, arrancó su auto y partió para su casa.

Pero el torpor alcohólico es enemigo cruel. Al llegar a un cruce de calles, se saltó una luz roja, atropelló a un transeúnte y lo mató. El juez la condenó entonces a contemplar la autopsia, para que comprendiera de una vez la realidad de su delito.

Los antiguos romanos tenían penas similares. Muchas veces, cuando crucificaban a un criminal, ataban a su víctima a la cruz junto con él. Así el criminal tenía tiempo, mientras el cadáver se iba descomponiendo, de pensar en el horror de darle muerte a un semejante.

La Biblia describe cual es la pena máxima para todo aquel que voluntariamente decide irresponsablemente ignorar, transgredir, y desobedecer la ley del Dios que nos creo y nos  ama tanto, al  mismo tiempo advierte escapar de aquella condenación.

Y si tu pie te fuere ocasión de caer, córtalo; mejor te es entrar a la vida cojo, que teniendo dos pies ser echado en el infierno, al fuego que no puede ser apagado,  donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga”. Marcos 9:45,46

El castigo más grande que sufrirá el pecador en el infierno no será necesariamente el ardor del fuego, sino el estar solo, por toda la eternidad, contemplando sus propios actos de pecado. 

"Y al siervo inútil, echadlo en las tinieblas de afuera; allí será el llanto y el crujir de dientes." (Mateo 25:30)

El criminal verá a su víctima agonizar sangrante. El adúltero contemplará sus adulterios, convertidos ahora en escenas asqueantes. El calumniador, el difamador, tendrá que escuchar, incesantemente, sus propias palabras malévolas. Cada uno tendrá que soportar su propio delito, experimentándolo en carne propia.

Hay una sola manera de escapar a este castigo. Es arrepentirse sinceramente de todo lo malo que uno ha hecho, y recibir a Cristo como Señor y Salvador.

Piénsalo es la manera de vivir en paz en medio del tormento pasajero de esta vida, y un boleto seguro para escapar del  tormento desgarrador por la eternidad. 

Bendiciones 
 

jueves, 13 de agosto de 2015

VALORES




LA BENDICIÓN DE DAR CON ALEGRÍA
Por Paulino

En el tiempo de los pastores itinerantes las congregaciones eran muchas y había escasez de personas que pastorearan la iglesia. Los ministros tenían que ir de lugar en lugar para asistir a la hermandad.

Cierta vez un ministro acompañado de su hijo llegó  hasta el lugar donde tenía que impartir la palabra, descendió de su caballo y entró al templo, luego de terminar su sermón se dirigió hacia la puerta y se paro junto a ella para despedir a los hermanos y bendecirlos. Cuando todos se fueron recordó que no se había recogido ninguna ofrenda, metió su mano en el bolsillo y saco una moneda la cual depositó en el plato preparado para tal uso. El ministro se dispuso a montar su cabalgadura y cuando estaba a punto de marcharse el diácono le dice: –espere un poco-; -es costumbre en nuestra iglesia después del servicio, dar al predicador todo lo que los hermanos han depositado en el plato-  el diácono le entrego una moneda al ministro.  El hijo lo mira y le dice: -papi si hubieras puesto más, te hubiera tocado más-.

En la agricultura es un hecho comprobado que nuestra cosecha siempre es proporcional a lo sembrado previamente. Nunca se puede cosechar algo que no se haya sembrado. A todos nos gusta recibir una cosecha abundante, pero muchas veces somos escasos en nuestra siembra. Quizás porque no hemos tomado muy en cuenta el plan de Dios para nuestro sustento el mismo que se describe en la carta de Pablo a los Corintios.

En el capítulo 9 versículos del 5 en adelante Pablo anima a sus lectores a realizar la generosa contribución que habían prometido, recordándoles la verdad de la siembra y la cosecha (“Recuerden esto: El que siembra escasamente, escasamente cosechará, y el que siembra en abundancia, en abundancia cosechará”.2 Cor. 9:6). Luego enfatiza que su ayuda deben darla con alegría, porque Dios ama y bendice esa actitud, porque no solo cubre las necesidades del pueblo sino que redunda en abundantes acciones de gracias al Señor por la vida de quienes proveen.

Este pasaje refleja entonces que dar con alegría atrae la riqueza de Dios; y suplir las necesidades del prójimo da como resultado gratitud.

Si en verdad conocemos el amor, la gracia y misericordia del Padre; debemos estar seguros de lo que significa la bendición de dar con alegría

Bendiciones