lunes, 7 de diciembre de 2015

VALORES



EL REGALO PERDURABLE

Hace algún tiempo... La fecha de aniversario de bodas solía ser muy importante para Carlos y Ana. Sin embargo, sería la primera vez que no lo celebrarían juntos. Carlos había apenas fallecido, víctima del cáncer.
Él acostumbraba enviar a Ana un ramo de rosas, con una tarjeta que decía: «Te amo más que el año pasado. Pero esta vez, ella se sentía muy triste al saber que no las recibiría. De pronto llamaron a su puerta, y para su sorpresa, al abrir estaba un ramo de rosas frente a ella, con una tarjeta que decía «Te Amo».
Ana se molestó pensando que había sido una broma de mal gusto. Habló a la florería para reclamar el hecho, y al contestarle, le atendió la dueña. Ella le dijo que ya sabía que su esposo había fallecido, y le preguntó si había leído el interior de la tarjeta. Le explicó que esas rosas estaban pagadas por su esposo por adelantado, así como todas las demás por el resto de su vida.
Al colgar el teléfono a Ana se le llenaron los ojos de lágrimas. Abrió el sobre y leyó: «Hola mi amor, sé que ha sido un año difícil para ti, espero te puedas reponer pronto, pero quería decirte, que te amaré por el resto de los tiempos y que volveremos a estar juntos otra vez. Se te enviarán rosas todos los años en nuestro aniversario; el día que no contesten a la puerta, harán cinco intentos en el día, y si aún no contestas, estarán seguros de llevarlas a donde tú estés, que será junto a mí. Te ama para siempre, Carlos, tu esposo».

Es verdad; el amor es perdurable, es tibieza que gana el corazón, es certeza que afianza la pasión, es ternura perenne e inmutable. Así lo dice un gran escritor: «El amor no es una aventura. Posee el sabor de toda la persona. No puede durar sólo un instante. La eternidad del hombre lo compenetra».
En este sentido, ¿cómo no hablar del matrimonio? ¿Cómo no hablar de la belleza siempre antigua y siempre nueva de amarse para siempre? Cuando una mujer y un hombre se aman, con entrega, con sacrificio, con fidelidad duradera -y nótese que digo hombre y mujer- el amor se convierte en gemelo de la eternidad. El matrimonio es la entrega plena del amor humano y el verdadero amor sólo existe en la continuidad necesaria. La pasión, el instinto quema los resortes rápidamente; los reduce a escorias y no deja sino cenizas en las manos.

No sé qué piensan ustedes. Yo me sorprendo que muchos de los jóvenes que se preparan para dar ese paso decisivo en sus vidas, confíen poco en el amor. Se quieren casar, pero no se dan cuenta que lo que fundamenta su relación es precisamente la duración sin límites del amor. Se casan, pero dejando una puerta abierta, como para salir corriendo si no resulta. ¿Acaso se duda de la capacidad del hombre de amar para siempre? La historia de Carlos y Ana, al menos, demuestra que sí existe.
Así es el amor verdadero: eterno. Capaz de amar más allá de la muerte. Capaz de vencer todos los obstáculos, incluso el tiempo. Capaz de mandar rosas desde la eternidad.

Fuente: http://es.catholic.net/buenasnoticias/regalo.

"La experiencia nos enseña que
amar no significa en absoluto mirarnos el uno al otro,
sino mirar juntos en la misma dirección.
No existen compañeros si no se hallan unidos en idéntica tarea,
si no se encaminan juntos hacia la misma cumbre"
Antoine de Saint-Exupéry

Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor.  
1 Corintios 13:13

jueves, 27 de agosto de 2015

EL TEST 10 P.M.



DESCUBRIENDO EL PECADO EN NUESTRA VIDA
Por Paulino


Cierta ocasión conversaba con una muy querida compañera del colegio sobre la necesidad de confesar nuestros pecados a Dios y de aceptar a Cristo como salvador para poder llevar una vida correcta. Luego de unos minutos de escuchar mi argumento, ella replicó: “Yo no considero tener pecados en mi vida; soy una persona honesta, respetuosa, no digo malas palabras y nunca he hecho mal a nadie.” ¿Ha escuchado usted a alguien decir lo mismo?
Es evidente que algo no marcha bien en el mundo, basta con mirar los noticieros para darnos cuenta de que: el robo, el homicidio, las violaciones, la falta de integridad son el tema principal de los medios. La Biblia enseña que los delitos antes mencionados y muchos otros que podríamos añadir, son síntomas –fenómenos reveladores- de un problema interno profundo y grave llamado pecado y cuya fuente se encuentra en el corazón de la humanidad (Mateo 15:19). El pecado constituye el mayor mal que existe sobre la tierra puesto que su obejtivo es destruir el alma del ser humano, sin embargo el hombre de hoy parece no tener de ello una clara conciencia. 

¿Qué es el pecado? Definimos pecado como una actitud de abierto rechazo a la ley de Dios, directa o indirectamente es desprecio de su verdad y amor.
Si la Escritura declara que el pecado es una actitud interna hacia Dios de indiferencia o rebelión ¿Cómo podemos darnos cuenta de si es una realidad en nuestras vidas? ¿Cómo puede una persona detectarlo? Pues déjeme decirle que eso es posible a través del test 10 P. M. 

¿De qué se trata el Test 10 P. M. y como funciona? 
10 P. M. se refiere a los diez principales mandamientos que Jehová diera a Moisés en el monte Sinaí (Éxodo 20). Su finalidad es poner de manifiesto que el pecado es una realidad en la vida de las personas.

Quiero invitarle  a que aplique el test 10 P. M. en su vida. Solo recuerde que esto es entre usted y Dios, aunque él lo sabe todo, desea su absoluta sinceridad. CLIP AQUI PARA VER EL TEST

jueves, 20 de agosto de 2015

MEDITANDO


LA GRANDEZA DEL DOLOR

La Biblia es un libro incomparable, cada página encierra y compendia un mundo, cada frase inspira y eleva, cada verdad enaltece y define. La literatura de sus libros es variada como las flores de la pradera cada una con su belleza, perfume y encanto; sin embargo, en el vasto jardín de sus temas hay una rosa que se destaca, sus espinas son inconfindibles pero su aroma y hermosura extraordinaria: es la flor carmesí del dolor. Ciertamente hay miseria en el dolor, pero hay grandeza cuando este dolor es solo un fuego purificador que prueba el temple de nuestra fe y nos moldea a imagen de nuestro Creador, entonces el espectro del sufrimiento se transforma en el crisol que desnuda el amor, sublimiza la vida, enaltece el espíritu y fortifica la esperanza.

Muchas son las afliciones del justo, pero de todas ellas lo libra el SEÑOR (Salmo 34:19)


Bendiciones

miércoles, 19 de agosto de 2015

DECISIONES


Contemplando la condenación 

Por Hermano Pablo

El médico forense se puso la bata, se calzó los guantes de goma, se ajustó la mascarilla y empezó la operación. Dio los primeros cortes en el cuerpo, abrió el diafragma, extrajo el estómago y el hígado, se los entregó a un laboratorista, y siguió trabajando ajeno a quien lo estaba mirando.

Quien lo estaba viendo todo era Kristine Guess, una joven horrorizada y asqueada, intensamente pálida y a punto de desmayarse. Deseaba huir cuanto antes de ese lugar, pero tenía que quedarse allí.
Un juez la había condenado a contemplar la autopsia del hombre que ella había matado con su auto mientras manejaba en estado de embriaguez. Todo esto ocurría en Fairfax City, Virginia, Estados Unidos.

He aquí un castigo que algunos consideraron excesivo, pero que la mayoría juzgó ejemplar. Una joven se dio el gusto de beber copas de más en una fiesta. Y a la medianoche, con los vapores del licor en la cabeza, arrancó su auto y partió para su casa.

Pero el torpor alcohólico es enemigo cruel. Al llegar a un cruce de calles, se saltó una luz roja, atropelló a un transeúnte y lo mató. El juez la condenó entonces a contemplar la autopsia, para que comprendiera de una vez la realidad de su delito.

Los antiguos romanos tenían penas similares. Muchas veces, cuando crucificaban a un criminal, ataban a su víctima a la cruz junto con él. Así el criminal tenía tiempo, mientras el cadáver se iba descomponiendo, de pensar en el horror de darle muerte a un semejante.

La Biblia describe cual es la pena máxima para todo aquel que voluntariamente decide irresponsablemente ignorar, transgredir, y desobedecer la ley del Dios que nos creo y nos  ama tanto, al  mismo tiempo advierte escapar de aquella condenación.

Y si tu pie te fuere ocasión de caer, córtalo; mejor te es entrar a la vida cojo, que teniendo dos pies ser echado en el infierno, al fuego que no puede ser apagado,  donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga”. Marcos 9:45,46

El castigo más grande que sufrirá el pecador en el infierno no será necesariamente el ardor del fuego, sino el estar solo, por toda la eternidad, contemplando sus propios actos de pecado. 

"Y al siervo inútil, echadlo en las tinieblas de afuera; allí será el llanto y el crujir de dientes." (Mateo 25:30)

El criminal verá a su víctima agonizar sangrante. El adúltero contemplará sus adulterios, convertidos ahora en escenas asqueantes. El calumniador, el difamador, tendrá que escuchar, incesantemente, sus propias palabras malévolas. Cada uno tendrá que soportar su propio delito, experimentándolo en carne propia.

Hay una sola manera de escapar a este castigo. Es arrepentirse sinceramente de todo lo malo que uno ha hecho, y recibir a Cristo como Señor y Salvador.

Piénsalo es la manera de vivir en paz en medio del tormento pasajero de esta vida, y un boleto seguro para escapar del  tormento desgarrador por la eternidad. 

Bendiciones