¿POR QUÉ SE ENCARNÓ?
Había
una vez un agricultor escéptico. Cierta noche fría de invierno el hombre
escucho un golpeteo irregular contra la puerta. Fue hacia una ventana y vio
como varios pequeños gorriones ateridos, atraídos por el evidente calor que
había dentro de la casa, se golpeaban contra el vidrio de la puerta.
Conmovido,
el agricultor se abrigó bien y cruzó el patio cubierto de nieve para abrir la
puerta del granero para que los pobres pajaritos pudieran entrar. Prendió las
luces y hecho algo de heno en un rincón. Pero los gorriones, que se habían
dispersado en todas direcciones cuando él salió de la casa, se ocultaban en la
oscuridad temerosos.
El
hombre intentó varias cosas para hacerlos entrar en el granero. Hizo un
caminito de migas de pan para guiarlos. Dio vuelta por detrás de donde estaban
los pájaros para ver si los podía espantar en dirección al granero. Nada dio el
resultado esperado. El, una enorme criatura extraña, los aterrorizaba; los
pájaros no podían entender que él estaba tratando de ayudarles.
El
hombre de campo se retiro a su casa y observó a los condenados gorriones a
través de su ventana. Mientras los observaba, un pensamiento le llegó de
repente: ¡Si tan solo pudiera convertirme
en un pájaro, ser uno de ellos por el momento! Entonces no los asustaría. Les
podría mostrar el rumbo hacia el calor y la seguridad. Y casi al mismo
tiempo, otro pensamiento le golpeó con gran fuerza. Entendió la razón por la
que Jesús había nacido.
El
corazón del plan de salvación estaba centrado en el oficio de un mediador, es
decir uno que podía interceder entre un Dios
ofendido y el hombre pecador. Sin
embargo este debía poseer dos cualidades fundamentales. Uno, ser Dios para
perdonar el pecado de la humanidad; y dos, ser hombre para poder identificarse
con él.
Esta
fue la principal razón por la Cristo se encarnó. “Y el Verbo
se hizo carne y habitó entre nosotros. Juan 1:14.
Jesús
era diferente de cualquier otra persona que haya vivido. Pero compartía las
mismas necesidades como las de comer y contar con amigos. Experimento la
soledad y el cansancio. Se enojó, y algunas veces se sintió defraudado. Sin
embargo en su condición de hombre nos enseño a vencer las tentaciones; a no responder al odio con el odio; nos
enseñó a tener fe, amar al prójimo; a depender del Espíritu Santo. Pero sobre
todo nos enseño que el Todopoderoso
había decidido acercarse a nosotros a través de él.
Él
era el Mesías, aquel sustituto que
cargaría enteramente con la condena por nuestros crímenes. Voluntariamente pagó lo que merecidamente debimos haber
pagado nosotros. Este acto inicial de gracia por parte de Cristo, nos asegura
el perdón de los pecados y abre la puerta hacia la vida eterna. Se hizo uno de
nosotros para salvarnos, se encarnó para poder morir. Ahora entiendo porqué
nació.
